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Autores y temas en danza

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lunes, 22 de octubre de 2007

Presentación Buenos Aires Escala 1:1

Editorial Entropía y FUNCEB invitan a
Buenos Aires
escala 1:1
en la FUNCEB
Jueves 25 de octubre / 19hs/ FUNCEB/ Esmeralda 969.

Leen Marina Mariasch, Iosi Havilio y Félix Bruzzone.

En su doble compromiso con el territorio y la narrativa, los relatos que integran Buenos Aires/ Escala 1:1 proponen la yuxtaposición de dos cartografías complementarias: aquella que busca representar un espacio y aquella que deriva en la invención de una literatura. El plano formal ofrece un recorrido geográfico por las calles de Buenos Aires, una travesía por sus barrios; o, si se prefiere, un dispositivo textual para reconfigurar el modo de interpretar una ciudad.
Cuentos, apuntes, diarios personales:
breves ficciones que dan cuenta –de forma explícita, oblicua o incluso decididamente abstracta– de ciertas particularidades urbanas, demográficas e idiosincrásicas.
De manera simultánea, Buenos Aires/ Escala 1:1 va trazando una suerte de catastro de la narrativa argentina actual. Aunque es posible encontrar tradiciones, confluencias y discordancias en las piezas reunidas en esta antología, tanto en los estilos como en los abordajes, todos sus autores tienen –al menos– una similitud: nacieron después de 1968 y forman parte de una generación que ha comenzado a intervenir prolíficamente en el presente de las letras locales. Los mapas que resultan de estos relevamientos son, por supuesto, insuficientes. Felizmente, también son exhaustivos y reveladores.
Federico Levin / Lucas Funes Oliveira / Washington Cucurto / Marina Mariasch / Oliverio Coelho / Violeta Gorodischer / Leonardo Longhi / Ignacio Molina / Cecilia Pavón / Alejandro Parisi / Leonardo Oyola / Iosi Havilio / Sebastián Martínez Daniell / Natalia Moret / Nicolás Mavrakis / Romina Paula / Mariano Pensotti / Félix Bruzzone / Joaquín Linne / Diego Grillo Trubba / Ricardo Romero / Sonia Budassi / Hernán Vanoli / Juan Incardona / Maximiliano Tomas

lunes, 3 de septiembre de 2007

Ya salió


Juan Terranova, Prólogo y compilación
Federico Levin, Abasto / La calle de los maniquíes
Lucas Funes Oliveira, Almagro / Escondite perfecto
Washington Cucurto, Barrio Parque / El barrio de las siervas
Marina Mariasch, Belgrano / Justo antes de la matanza de los pretendientes
Oliverio Coelho, Boedo / Diario de Boedo
Violeta Gorodischer, Caballito / Todo es relativo
Leonardo Longhi, Chacarita / Vamos, funebrero (un prólogo)
Ignacio Molina, Colegiales / Las palomas
Cecilia Pavón, Congreso / Congreso, 1994
Alejandro Parisi, Flores / Besos por Flores
Leonardo Oyola, Bajo Flores / Animetal
Iosi Havilio, La Boca / Quinquela
Sebastián Martínez Daniell, Núñez / Claves para turistas con impedimentos ópticos
Natalia Moret, Once / Eleven
Nicolás Mavrakis, Palermo / Palermorama en seis vuelos rasantes
Romina Paula, Parque Centenario / Autonomía
Mariano Pensotti, Parque Patricios / Autocine
Félix Bruzzone, Puerto Madero / Fumar abajo del agua
Joaquín Linne, Recoleta / Ideal II
Diego Grillo Trubba, Retiro / Todo lo que se puede hacer por Sandra
Ricardo Romero, San Telmo / Habitación 22
Sonia Budassi, Villa Crespo / Capacidad de adaptación
Hernán Vanoli, Villa del Parque / En la santería
Juan Incardona, Villa Lugano - Villa Riachuelo / Walter y el perro Dos Narices
Maximiliano Tomas, Villa Urquiza / La traición de Calubio

Ya se consigue en La boutique del libro y Prometeo

sábado, 1 de septiembre de 2007

Ciro y el cuello de mi chica punk

Por Felix

Antes de conocer a Carola y de obsesionarme con vida y obra de Ciro Pertusi conozco a una chica punk en la panchería donde paro siempre a almorzar. Nos vemos dos veces: ella come dos hamburguesas con huevo frito y yo dos superpanchos, y no nos hablamos. Y a la tercera vez nos miramos fijo y terminamos cogiendo de parados en el baño del lugar. Ella tiene un piercing en la concha y acaba rápido. Yo tardo un poco más, y en los últimos instantes no sé si ella, después de acabar, simula la prolongación de su orgasmo o no. Igual, su jadeo entrecortado me excita muchísimo. Salimos de ahí y vamos a otros baños públicos. Entre baño y baño nos pajeamos bastante y ella en un momento me la chupa atrás de un panel de madera, parte del frente de obra de una torre en construcción. Un obrero grita qué grande, papá, y otro nos revolea un cascote que casi nos pega pero no nos desconcentra. Ella después empieza a cantar “Sola en la cancha” y con la boca imita a todos los instrumentos. Un temazo, dice cuando termina, y entonces me cuenta de la vez que conoció a Ciro. Yo vivía en Mercedes, iba en la bici y Ataque ese día iba a tocar en la Sociedad de Fomento. Yo no los conocía. Y cuando paso por el Hotel San Martín, paraban ahí, había un montón de gente en la puerta y salían ellos de adentro. Yo paré a mirar y me acerqué. Para mí Ciro era un pelado botón que lo único que le interesaba era firmarle autógrafos a las boluditas para después garcharselás, un hijo de puta, y cuando vi eso lo escupí. El gallo le cayó en la pelada y se dio cuenta de que había sido yo y se me quedó mirando, los ojos me mataban, tenían algo incontrolable, un volcán, y entonces juntó saliva, yo lo vi todo como en cámara lenta, y me zampó un terrible gargajo acá, ¿ves?, y mi chica punk me muestra el cuello y ese collar de cuero y tachas que lleva ahora pero que seguro que en su adolescencia mercedina no llevaba, le beso el cuello, el collar, y salimos corriendo a buscar otro baño.

viernes, 24 de agosto de 2007

77

Por Felix Bruzzone

Quiero escribir sobre Ciro Pertusi.
Ataque 77, no lo dudo, pudo ser mi banda de punk-rock favorita.
Pero como nunca me gustó el punk-rock
y como “Hacelo por mí” se usó hasta para rellenar churros en la panadería-cafetería donde yo trabajaba en los ‘90
la cosa no pudo ser.
Pero ahora sí.
El otro día, mientras manejaba, escuché a uno de la banda (creo que Leo, el batero)
en entrevista radial con Matías Martin
y la imagen de Ciro se me plantó en el parabrisas como la de un Buda Patovica Bolchevique, siempre joven, siempre igual.
Eso por un lado.
Por otro, mi cuñado, esa misma tarde, me dijo así, al pasar, que es amigo de la novia de Ciro.
Las casualidades no existen. Piensa lo bueno y se te dará.
¿Sos amigo posta?
Hace mil que no la veo.
¿Sigue siendo la novia?
No sé, puede ser que no… Igual si te interesa te hago el contacto, es un bombón. Bueno, mi amigo Fran también se la comió.
El encuentro es en un bar en Martinez.
Carola es bastante cheta. Trabaja en una consultora y no sabe nada de Ciro desde hace varios años.
Escuchame: quiero escribir sobre Ciro, digo.
Yo te puedo contar, dice, y te puedo hacer probar cosas, dice.
Literatura-verdad.
Bueno, la cosa es que durante un par de semanas me convierto en Ciro.
Mi cuñado no se entera, ni mi mujer.
Mis hijos, en casa, están más molestos que de costumbre.
“Mi amigo Fran también se la comió”.
Y sí, es un bombón.
La relleno de “Hacelo por mí” y de un container lleno de pósters de la banda y CDs verdaderos, con librito, y también piratas.
Pergolini nos mira desde el armario mientras las Tinellis, en el otro canal, se tocan entre ellas.
La TV, frente a Carola en posición perrito, no llega a explotar, pero los colores se vuelven intensos y pálidos muchas veces en pocos segundos.
Me gusta así, dice Carola, mientras Ciro canta mil veces el estribillo de “Hacelo...”.
Así me gusta, perrito mirando la tele, perrito tele, perrito tele…
Y yo hago que le guste, sí.
Después llego a casa.
Buen comienzo, pienso cuando le muestro a mi mujer las primeras páginas del futuro libro.
Título provisorio: 77.
Buen comienzo, sí, dice ella antes de darme el beso de las buenas noches.